Comunicado de Linguapax Internacional en defensa del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, INALI, de México

En este incipiente 2022, la presidencia de la República mexicana ha anunciado la disolución del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, INALI, el organismo encargado de la defensa y promoción de los derechos lingüísticos de las comunidades hablantes mexicanas creado en 2003 con el objetivo de dar un trato académico riguroso a la preservación de las más de 60 familias etnolingüisticas del país.

Sorprende un anuncio de estas características el año de inicio del Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas del Mundo (2022-2032) declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, especialmente pensando que fue en México donde, a través de la Declaración de Los Pinos, se presentaron sus principales objetivos orientados a llamar la atención sobre la difícil situación de muchas lenguas indígenas.

Los pueblos autóctonos mexicanos constituyen alrededor del 20% de la población total de México, uno de los países más ricos y diversos lingüísticamente del mundo. Y, sin embargo, su falta de inclusión y la crisis en la que se encuentran sus lenguas requieren acciones decididas y continuadas para revertir su persistente discriminación, y saldar la deuda histórica que el estado tiene para con ellos.

El INALI ha representado hasta ahora un espacio de atención a esta diversidad y al fomento del conocimiento y el respeto a los derechos lingüísticos. Su desaparición no logrará más que volver a colocar a las lenguas originarias y el problema de su desaparición en el último lugar de prioridades y lejos de la atención urgente y especializada que requieren.

El trato a las lenguas propias expresa, como pocas otras políticas públicas, la relación del estado con los pueblos que lo conforman. Reconocer las lenguas indígenas mexicanas como lenguas nacionales ha sido un enorme paso jurídico para avanzar hacia una nación pluricultural y, eventualmente, plurinacional. Promover que ese primer paso jurídico se convierta, poco a poco, en un andar hacia una nación donde los pueblos indígenas sean parte constitutiva de ella y no solamente ciudadanos con derecho a hablar la lengua de sus pueblos debería ser el siguiente reto. Hacer de las lenguas indígenas parte de la vida habitual, normal, de la sociedad mexicana es la manifestación de que los pueblos indígenas no son un apéndice exótico de la nación. Avanzar en esa dirección es, en última instancia, la misión del INALI.

Por ello, su desaparición seria retroceder, perder lo que se ha ganado en favor de las lenguas indígenas, es decir, en favor de una nación plural. Y es perder la posibilidad de ser referencia para otras naciones con realidades semejantes.

Las propuestas de la Declaración de Los Pinos deberían ayudar a fortalecer y a integrar a todas las instituciones bajo un esquema articulador y a sumar el conocimiento y la experiencia de la ciencia y el mundo académico, así como el de las organizaciones y entidades que llevan trabajando largamente en la preservación de las lenguas del mundo.

Desde Linguapax International alertamos del peligro que supone minimizar la defensa y la promoción de la diversidad lingüística y su impacto en el bienestar de los pueblos y en la construcción de sociedades ricas y cohesionadas. Y nos ponemos a disposición de las autoridades competentes para ofrecer la experiencia de nuestra red internacional que se nutre de iniciativas y proyectos de éxito como las de GALA, ofreciendo propuestas claras para revolucionar las políticas del lenguaje en México y con ello realmente tratar de revertir el desplazamiento lingüístico que en mayor o menor medida experimentan.

Creemos firmemente que el gobierno mexicano puede hacer valiosas aportaciones al decenio que permitan realmente revitalizar las lenguas que han aportado tanto a la identidad nacional mexicana.

Por eso le pedimos que no elimine el INALI sino que lo convierta en un faro que alumbre las sendas del Decenio.

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