Kontseilua, el Consejo de Organismos Sociales del
Euskara surge en 1997 tras varios años de reflexión
y proceso de confluencia, con el objetivo de agrupar a todas las
empresas, federaciones y entidades no institucionales que trabajan
en el ámbito de normalización de la lengua vasca.
Aunque la dimensión de Kontseilua como tal agrupación
es relativamente pequeña en lo que a personal y presupuesto
se refiere, el conjunto de las organizaciones representadas tiene
una presencia social muy considerable. Se trata de 51 entidades
que agrupan a varios cientos de asociaciones o empresas, con un
total de 6.000 trabajadores, 240.000 personas con carácter
de socios, y un movimiento económico en su conjunto cercano
a los 300 millones de euros anuales. No todas las entidades del
euskara están representadas en Kontseilua pero sí
la gran mayoría de ellas, como por ejemplo, las ikastolas,
las asociaciones de padres y madres de colegios públicos,
entidades de enseñanza del euskara a adultos como AEK,
el diario en euskara Egunkaria, o las grandes editoriales y distribuidoras
vascas. Incluso la Academia de la Lengua Vasca Euskaltzaindia,
o la Sociedad de Estudios Vascos Eusko Ikaskuntza, participan
como miembros observadores.
Desde un principio, Kontseilua ha considerado que la situación
del proceso de normalización de la lengua es especialmente
preocupante. Asumiendo que se ha avanzado mucho en las últimas
décadas, existe una crítica a las políticas
lingüísticas desarrolladas desde las instituciones,
así como una autocrítica en el sentido de que el
movimiento social de la lengua no ha sabido desarrollar programas
de normalización más eficaces, ni tampoco incidir
correctamente en sectores sociales y político-institucionales
para impulsar otro ritmo en el proceso de normalización.
De esta doble consideración nace la actividad de Kontseilua:
internamente se desarrolla ya una actividad de reflexión
que va a cobrar un impulso considerable en los próximos
meses; a nivel externo se ubica el Acuerdo Bai Euskarari, en el
ámbito de la incidencia en el mundo social y político.
I. El Acuerdo Bai Euskarari
Tras un preámbulo, el acuerdo consta
fundamentalmente de los siguientes compromisos:
1. Compromiso de participar en un proceso que encauce definitivamente
la normalización del euskara.
2. Compromiso de realizar y aplicar un Plan Estratégico
de normalización lingüística que analizará
la situación de la lengua por sectores y territorios, determinará
las medidas normalizadoras necesarias, y pondrá en práctica
compromisos concretos y voluntarios por parte de cada entidad
participante, en coherencia siempre con los planes institucionales
en curso.
3. Invitación a todos los agentes sociales de Euskal Herria
a participar en esta dinámica de acuerdo y compromiso.
Kontseilua se reunió a lo largo de la primavera y el verano
de 1998 con tres agentes sociales referenciales cada uno en su
ámbito: el principal club de fútbol (Athletic de
Bilbao), la primera agrupación industrial (Mondragón
Corporación Cooperativa), y el sindicato mayoritario (ELA),
y las tres entidades mostraron su entera disposición a
participar en esta iniciativa.
II. Proceso de acuerdo y compromiso
1. Adhesión de entidades referenciales
para completar el grupo promotor:
La conformidad expresada por las tres entidades citadas creó
un efecto tractor muy superior al esperado, y el 80 % de las entidades
invitadas manifestó su disposición a formar parte
del grupo promotor. Esta labor se realizó paralelamente
a la campaña Bai Euskarari, que tenía como objetivo
escenificar el apoyo mayoritario de la sociedad a la normalización
de la lengua con la intención de crear un ambiente social
y mediático adecuado para los agentes sociales. Como colofón
de la campaña, en una movilización sin precedentes
123.000 personas (sobre una población absoluta de 2.900.000
habitantes) participaron en un acto celebrado simultáneamente
en los cinco estadios de fútbol de las capitales vascas.
El apoyo recabado en numerosos sectores sociales y políticos,
la colaboración de algunas instituciones y la implicación
de Euskal Telebista (televisión pública vasca, que
retransmitió el evento vía satélite) resultó
crucial. Por otra parte, hay que subrayarlo, difícilmente
se hubiera alcanzado tal éxito de no haber sido por el
clima de distensión abierto en septiembre del mismo año
y del acuerdo entre los partidos nacionalistas vascos, que creó
en la sociedad una predisposición especial a participar
en este tipo de iniciativas.
El 23 de diciembre de 1998, ante el testimonio del presidente
de Linguapax Félix Martí, 23 entidades firmaron
en Iruñea (Pamplona) el Acuerdo Bai Euskarari:
Entidades deportivas:
Athletic Club Bilbao
Aviron Bayonnais
Deportivo Alavés
Osasuna
Real Sociedad
Organización sindicales:
CCOO
CFDT, Confédération Française Démocratique
du Travail du Pays Basque
EHNE (sindicato agrario)
ELA
ELB (sindicato agrario)
LAB
Organizaciones empresariales y financieras:
ANEL, Asociación Navarra de Empresas Laborales
ASLE, Agrupación de Sociedades Laborales de Euskadi
Caja Laboral - Euskadiko Kutxa
Hemen (asociación de apoyo a la iniciativa económica)
Herrikoa (sociedad de capital de riesgo)
Mondragon Corporación Cooperativa
Universidades:
Mondragon Unibertsitatea
Universidad de Deusto
Universidad de Navarra
Otras entidades:
Diócesis de Pamplona
Federaciones de Centros Regionales
Kontseilua - Consejo de Organismos Sociales del Euskara
2. Invitación a otros agentes a participar en el proceso:
Entre febrero y mayo de 1999 se invitó a participar en
el acuerdo a 1.500 agentes sociales del sur de Euskal Herria (estado
español), y unos meses más tarde se hizo lo propio
con 600 agentes del norte del país (estado francés).
Estamos hablando en todos los casos de entidades no públicas
(pero sí empresas privadas de capital público) y
de dimensión provincial o superior, puesto que el proceso
de implicación de agentes locales se dejó para una
segunda fase, por razones de conveniencia organizativa y de comunicación.
Ante una previsión de un tercio de respuestas afirmativas,
fueron 899 los agentes que respondieron afirmativamente, 687 en
el sur y 212 en el norte. Puede consultarse la lista completa
en la página web de Kontseilua, pero señalaremos
que este conjunto abarcó todos los ámbitos de la
sociedad, como por ejemplo: 8 universidades, 15 federaciones de
colegios o asociaciones de padres y madres, 11 diarios, 16 revistas,
18 televisiones provinciales o locales, 21 radios, 15 agencias
de publicidad, 29 clubes deportivos, 48 federaciones deportivas,
9 empresas de transporte público, 20 hospitales, 48 colegios
oficiales, 7 compañías aseguradoras, 11 bancos o
cajas de ahorro, 20 grandes superficies, 11 sindicatos, 40 centros
de formación, 42 empresas organizadoras de actividades
culturales o deportivas, 42 movimientos sociales, 96 asociaciones
y grupos culturales, 45 empresas de servicios, 25 asociaciones
y federaciones empresariales, y 60 asociaciones y cooperativas
agrícolas.
Paralelamente a esta labor se desarrolló la campaña
Una hora de trabajo en favor del Acuerdo Bai Euskarari, con el
objetivo de conseguir la financiación inicial necesaria
para el proceso. Colaboraron en ella los sindicatos y las agrupaciones
de empresarios y contó con una participación de
miles de empresas y decenas de miles de trabajadores. En realidad,
todo el proceso está siendo financiado fundamentalmente
por aportación social. Junto con los agentes sociales se
creó la Comisión de Seguimiento del acuerdo, cuya
función es velar por el correcto desarrollo del proceso.
Kontseilua audita todos los años sus cuentas y las presenta
a la Comisión.
3. Diseño del Plan Estratégico del
Acuerdo Bai Euskarari:
A lo largo de seis meses las 899 entidades firmantes del acuerdo
organizadas en grupos de trabajo por sectores, realizaron un plan
estratégico que en su última fase tenía por
objetivo definir los compromisos de normalización lingüística
que debería asumir cada organización. El resultado
final del plan está recogido en las ediciones de cada uno
de los 33 grupos de trabajo (23 en el sur de Euskal Herria y 10
en el norte) y pueden consultarse en Internet. Los tipos de compromiso
propuestos varían según el sector, pero muchos de
ellos son similares, por ejemplo:
- Instalar en euskara la rotulación de la empresa.
- Desarrollar en euskara un tanto por ciento de la publicidad
efectuada por la empresa.
- Valorar el conocimiento del euskara en las nuevas contrataciones
o conceder ayudas (económica o en horas de trabajo) a los
trabajadores y trabajadoras que deseen aprenderlo.
- Comunicarse con las instituciones únicamente en euskara.
- Instaurar en euskara el funcionamiento interno de la entidad.
Así hasta un total de 25 tipos de compromiso diferentes.
Los agentes sociales, además, definían en cada grupo
de trabajo qué conjunto de compromisos tenían un
carácter de "mínimos" para no defraudar
el proceso Bai Euskarari.
4. Asunción de compromisos y concesión
del Certificado Bai Euskarari:
A pesar de haber sido los propios agentes sociales quienes definían
los compromisos a asumir, una vez finalizado el diseño
del Plan se concedió a cada organización un plazo
de varios meses para que decidiese voluntariamente qué
serie de compromisos asumía de entre los propuestos por
los grupos de trabajo. Así, entre febrero y junio de 2000,
cada entidad tuvo un tiempo suficiente para calcular costos económicos
y soluciones organizativas antes de dar a conocer su decisión.
A lo largo de estos meses, Kontseilua desplegó un plan
de acción destinado a activar todas las sensibilidades
en favor de la lengua que pudiera haber en los agentes sociales.
De los 899 agentes participantes inicialmente en este proceso
el número de entidades que asumieron compromisos cualitativamente
importantes (los arriba denominados "mínimos")
fue de 520, de ellos 85 en el norte de Euskal Herria y 435 en
el sur. A estas últimas se les ofreció en junio
del 2000 el Certificado Bai Euskarari. En el norte la asunción
de compromisos se realizó en el 2001, y en breve se procederá
a la concesión del certificado.
5. Cumplimiento de compromisos y renovación
del Certificado Bai Euskarari:
A partir de julio de 2000 comenzó el cumplimiento de los
compromisos asumidos por cada entidad. Correspondió a cada
una de ellas elaborar un plan concreto para ello, así como
destinar los fondos necesarios. Kontseilua informa de las ayudas
existentes, pero no ha sido posible conseguir subvenciones específicas
para el cumplimiento de estos compromisos. Como es de suponer,
algunos compromisos del tipo de euskaldunizar los impresos públicos
o de efectuar las notificaciones internas en bilingüe se
realizan en el plazo de unos pocos meses; otros como la enseñanza
del euskara a los trabajadores que aún no lo dominan puede
llevar meses o algunos años; y llegar a un funcionamiento
exclusivamente en lengua vasca supone más tiempo aún.
Kontseilua efectúa el seguimiento de la aplicación
de estos compromisos por medio del Certificado Bai Euskarari.
Las entidades realizan un pago anual mínimo de 60 euros
y 6 más por trabajador, y pueden usar el logotipo del certificado
en todo tipo de soportes publicitarios, y reciben un servicio
de evaluación anual a cargo del equipo de planificación
de Kontseilua. A lo largo del año, reciben información
e indicaciones de dichos técnicos, sin que eso llegue a
suponer un servicio de asesoría técnica, labor que
compete a empresas que son miembros de Kontseilua.
En estos momentos 310 organizaciones han adquirido y usan públicamente
el Certificado Bai Euskarari, entre ellas el Tau Baskonia, Vital
Kutxa, BBK y Kutxa (cajas de ahorro de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa,
respectivamente), Athletic de Bilbao, Eroski, Ente Vasco de la
Energía, fundación vasca para la formación
Hobetuz, y la Confederación de Cooperativas de Euskadi.
Finalizado ya el primer periodo de evaluación, el 81 %
de las entidades han renovado el certificado, un porcentaje superior
a las previsiones que eran del 75 %.
III. Conclusiones
Las razones del éxito de esta iniciativa
se podrían resumir en las siguientes:
- La referencialidad de los agentes promotores crea en los demás
el siguiente efecto: "si esos están yo no me quedo
fuera". El cuidado encadenamiento de adhesiones que supuso
el hecho de implicar primeramente a unos pocos pero muy referenciales
agentes -tres en nuestro caso-, que provocaron la adhesión
de otros 19, conjunto que resultó ser suficientemente tractor
para implicar a muchos cientos más, fue determinante.
- Proceso participativo tanto objetiva como subjetivamente. Esto
es, los agentes sociales no sólo tienen que ser protagonistas
reales, hay que conseguir además que así lo sientan.
- Proceso voluntario. Se comprometen a tomar medidas concretas
con la garantía de que ni se les va a obligar a nada, ni
van a ser denunciados públicamente por no hacerlo.
- Dinámica rigurosa y con medios económicos suficientes
para garantizarlo. Kontseilua contrató los servicios de
la consultora LKS, del grupo de cooperativas Mondragon, para la
dirección técnica del plan estratégico.
- Proceso con garantías de cobertura social y mediática
y de no politización. El masivo apoyo popular y la presión
social generados a lo largo de todo el proceso han sido importantes
para hacer llegar a todos los estamentos el mensaje de que es
el momento de dar pasos reales en la normalización. Asimismo,
la labor de la mayoría de los medios de comunicación
ofreciendo una cobertura muy correcta al proceso ha sido decisiva.
- Por último, hay que tener en cuenta que este proceso
no hubiera sido posible sin la implicación de cientos de
militantes en favor de la lengua que con su esfuerzo diario han
hecho posible desarrollarlo.
El proyecto ha tenido también sus aspectos difíciles:
- Dimensión: se precisa una gran dedicación para
dinamizar un número tan grande de entidades y para ello
se requiere una financiación importante. Unido ello a la
complejidad que genera de por sí el proceso, puede ser
recomendable comenzar con un número más pequeño
de agentes. Esta era la previsión inicial de Kontseilua,
pero tras recibir un número de respuestas afirmativas muy
superior al previsto no se quiso desaprovechar el potencial que
suponía y se apostó por seguir adelante. En Bretaña,
la Oficina de la Lengua Bretona está impulsando un proceso
inspirado en el nuestro denominado "Sí al Bretón"
(Ya d'ar Brezhoneg) y dimensionado a su realidad.
- Aunque en un principio las relaciones con las instituciones
en general fueron muy satisfactorias, el éxito del Bai
Euskarari ha creado una situación difícil en algunos
casos, fruto, sobre todo, de la autonomía con la que Kontseilua
desarrolla sus actividades. Sin embargo, en el aspecto positivo
puede señalarse una especie de rivalidad que ha desembocado
en la elaboración de planes institucionales y su extensión
a niveles locales que de no haber existido el Bai Euskarari no
creemos que se hubiesen dado.
- Basta comparar los datos señalados a lo largo de este
texto para reparar en el gran número de entidades que habiéndose
al principio comprometido han quedado en el camino. Algunos motivos
han sido justificados (económicos, dificultades internas,
cambio de junta directiva, etc.), pero un porcentaje importante
de ellas -calculamos que alrededor de un 25 %- ha realizado intencionadamente
una operación de imagen sin haber tenido propósito
alguno de desarrollar medidas concretas. Kontseilua había
asumido de antemano este riesgo y a posteriori se ha valorado
igualmente que ha merecido la pena asumir ese inevitable coste.
IV. Futuro inmediato
Desde principios del 2002 el Certificado Bai
Euskarari cuenta con tres niveles: el primero para identificar
a las entidades que están realizando sus primeros esfuerzos,
el segundo para acreditar a aquellas entidades que garantizan
un servicio en euskara tanto a nivel oral como escrito, y el tercero
para aquellas cuyo funcionamiento se desarrolla íntegramente
en lengua vasca. La extensión del certificado así
como su seguimiento es una de nuestras actividades prioritarias.
Por otra parte, desde septiembre de 2000 se vienen desarrollando
10 experiencias piloto del Acuerdo Bai Euskarari en 72 localidades
(algunas experiencias se desarrollan a escala comarcal), con un
proceso similar al descrito aquí: acuerdo de agentes sociales
locales, plan estratégico diseñado por ellos, asunción
de compromisos y cumplimiento. En estos momentos participan en
estos 10 proyectos un total de 1.169 entidades locales o comarcales.
En los próximos meses finalizarán estas experiencias
y con las conclusiones que se están alcanzando se planteará
su extensión a un mayor número de poblaciones. Es
importante subrayar la potencialidad que tiene esta dinámica
sobre todo en aquellos territorios donde la labor institucional
en favor de la normalización es menor y el compromiso social
es mejorable.
No hay que desdeñar las implicaciones de este tipo de procesos
en los agentes políticos. En la medida en que sectores
cada vez más extensos de la sociedad se comprometen a adoptar
medidas concretas, la clase política tiene más difícil
no actuar en consecuencia. En los próximos años
esperamos llegar a incidir en mayor medida en los partidos e instituciones,
de tal manera que ante el empuje de importantes sectores sociales,
incluso de los propios de cada partido, se planteen un cambio
de actitud y mayores niveles de implicación.